grupo de trabajadores más satisfechos si no padecen Síndrome de Estocolmo

¿Qué empresario no ha soñado con tener a todos sus clientes con Síndrome de Estocolmo?

Supondría un éxito rotundo, el Objetivo máximo alcanzado, ser el líder del sector porque

 ¡Tus clientes te adoran, y es más, te defienden!

 Pero no seamos ingenuos, es complicado generar esa adicción en los clientes, sobre todo en los clientes digitales: son infieles por naturaleza, están formados e informados, y están continuamente buscando lo máximo por lo mínimo, tienen la oportunidad y la aprovechan.

¿Están los CEO’ s dispuestos a jugar? Su respuesta es indiferente, ya queo SÍ, están obligados a ello. Los partidos ahora se disputan en el terreno digital.

Entonces, mejor que empecemos a entender qué es el Síndrome de Estocolmo Laboral y veamos después qué utilidad puede tener para las empresas, cómo se pueden optimizar estos patrones de comportamiento, y cómo podríamos tratar de implementar este síndrome entre los clientes.

No tenemos más que ir observando las conductas que en el entorno off line se producen y tratar de extrapolarlas al mundo online.

Veamos, ¿Cuándo podemos decir que alguien sufre este síndrome?

El síndrome de Estocolmo Laboral se encuentra estrechamente vinculado a los estudios de comportamiento de equipos y grupos de trabajo expuestos a situaciones de hostigamiento laboral que se dan en aquellas empresas cuyas condiciones de trabajo y/o estilos gerenciales son inadecuadas, hostiles e incluso reprochables.

Síntomas:

  • Conducta de apego, identificación e incluso vinculación psico-emocional del individuo o grupo hacia el superior/compañero/empresa que le “cautiva”
  • “la víctima” no es retenida a la fuerza, se mantiene por propia voluntad dentro de ese ambiente, sin mostrar decisiones de cambio
  • Justificación de la situación porque son incapaces de concebir su vida sin las presiones, maltratos y limitaciones que encuentra en ella
  • No influye el nivel de educación, ni la edad ni los niveles de maduración

Consecuencias

  • Anulación progresiva (psíquica y física) y baja autoestima. La “víctima” está emocionalmente tan vinculada hacia su “captor” que prefiere mantenerse a su lado a tener que hacer frente, de una manera consciente, a un nuevo reto profesional, sin que existan más responsables que ellos mismos/as.
  • Eliminación de cualquier atisbo de pro-actividad
  • Frustración porque internamente son conocedores de la situación en la que están y son incapaces de alejarse
  • Cada vez se es menos consciente de estar en un ambiente tóxico
  • El sentimiento de duda acerca de su capacidad profesional es perenne

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Cómo aprovechar un perfil con síndrome de estocolmo en la empresa

Jefe

Cualquier entidad que se complazca en tener a la plantilla con síndrome de Estocolmo, es que necesita revisar seriamente su política de reclutamiento y desarrollo de recursos humanos, además de reconsiderar un cambio radical en la dirección de la misma.

Aquellos que no son capaces de retener el talento en la empresa salvo con medidas de presión, no obtendrán nunca el resultado deseado: vinculación y compromiso real de los trabajadores con los objetivos de la empresa.

El Síndrome de Estocolmo presiona a los trabajadores, no vinculándose estos con los objetivos de la empresa

 “Quien contrata mercenarios, está fuera de juego”

El único aspecto positivo que se puede extraer de un síndrome como éste, es la posible metáfora vinculada a los clientes.

Me explico, la dirección que ve con buenos ojos las prácticas que consiguen “fidelizar”  a los trabajadores, mediante la presión, llegan a pensar que, por fin, tienen una plantilla 100% comprometida. Y esto les hace tener la ilusoria sensación de que esa plantilla va a ser capaz de defender los beneficios de la entidad frente a sus clientes, transmitiéndoles todos los aspectos positivos que ésta ofrece y practicando una defensa “a ultranza” frente a cualquier objeción hacia la misma.

Nada más lejos. Visto desde fuera, es  decir, desde el punto de vista de un cliente externo: no convence. Lo idílico en el mundo empresarial no es creíble.

Lo que no percibe este tipo de empresarios es que los clientes no somos “Tontos” y sabemos reconocer cuándo las empresas tienen a sus trabajadores “cautivos” o lo que es lo mismo:

 “Nunca lograrán convencer a los clientes externos, si no han sido capaces de convencer a sus clientes internos: los empleados”

grupo de trabajadores más satisfechos si no padecen Síndrome de Estocolmo

Empleado

No hay nada más lamentable que tener una dirección con síndrome de Estocolmo, los gerentes/jefes/superiores se vuelven obsesivos, celosos, impulsivos, irritables, negativos, desconfiados,… hacia todos aquellos que no comparten su visión y su metodología.

La agresividad va en aumento, y crece en la misma medida en que los empleados callan y otorgan. Y se hace extensiva a cualquier empleado e incluso hacia proveedores, colaboradores, partners,… Los únicos que suelen escapar son los clientes, evidentemente porque a ellos los necesitan.

Aquel empleado que a la más mínima señal es capaz de frenar dicha actitud es probable que consiga que su jefe se controle en las próximas situaciones, porque las habrá… Y si no lo consigue, tiene dos opciones: o se adapta al problema o sale por la puerta.

Y para “rizar el rizo” donde existe una dirección de este tipo, existirán compañeros/colaboradores con el mismo síndrome, se han identificado emocionalmente con empresas que ofrecen condiciones inadecuadas de trabajo, maltrato psicológico y situaciones de estrés generadas por una presión innecesaria.

Prefieren mantenerse trabajando en la empresa independientemente de que sean conscientes de que están siendo maltratados por el estilo gerencial y las condiciones propias del ambiente de trabajo sean altamente tóxicas.

Pero en el fondo, estos empleados que al final sólo se comportan como autómatas y se limitan al cumplimiento de las órdenes recibidas


El Síndrome de Estocolmo te esposa al trabajo

“No son felices porque NO son ignorantes”

 Algunas de las auto -justificaciones que se dan a sí mismos y a los demás:

  • Escasas posibilidades de encontrar otro empleo
  • Piensan que conocen al jefe y saben cómo manejar la situación
  • Mejor esto que nada porque no hay otras opciones
  • Con el tiempo uno se acostumbra, no es tan malo
  • Es el estilo de la empresa
  • Me gusta lo que hago, aunque no la empresa

Los trabajadores actúan como autómatas bajo el Síndrome de Estocolmo

Resumen

El síndrome de Estocolmo sólo tiene sentido si se desea generar esa situación de apego incondicional entre los clientes  y la empresa, eso sí, sin ejercer medidas de presión, sino todo lo contrario, generando una vinculación psíquica y emocional en torno a los productos/servicios que les ofrecemos o recomendamos, que no deseen más explicación, consejo o asesoramiento que el nuestro, porque son capaces de percibir el beneficio que la entidad les ofrece frente a las de la competencia, quieren auto-convencerse y están dispuestos a convertirse en pro-sumers de forma voluntaria…

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One thought on “MUNDO CEO: “AMISTADES PELIGROSAS” O EL SÍNDROME DE ESTOCOLMO LABORAL

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