falta de autoconfianza

Siguiendo con la  exposición de patrones de comportamiento que podemos identificar durante el desempeño de nuestra vida laboral, y con la finalidad de saber si son de utilidad o no para la empresa, hoy expongo un perfil con un síndrome parecido al del impostor, pero con diferencias significativas respecto a éste.

Qué tienen de común estos dos patrones: Síndrome del Impostor y Síndrome del Pesimista Defensivo

  • La generación de dudas respecto a su propia habilidad
  • Miedo al fracaso y mantenimiento de bajas expectativas de resultado
  • Historial de ÉXITOS que los acompaña en su desempeño laboral

Qué diferencia al PESIMISTA DEFENSIVO vs el IMPOSTOR:

 Basa su estrategia en focalizar lo negativo de las situaciones a lograr, para disponer de una barrera defensiva ante el fracaso”

Los profesionales que adolecen de este síndrome son fervientes creyentes de la “profecía de autocumplimiento o efecto Pigmalión”; a qué me refiero con esto, a que

“esperan poco o nada de sus iniciativas para prevenir la desilusión que provoca el fracaso”

Ratifican de esta manera, su predicción de que no va a ser capaz de hacer frente al objetivo propuesto y, en situaciones extremas, puede decidir no afrontar la situación y escapar de ella.

Suelen ser personas ansiosas que prefieren asumir la catástrofe de antemano a lidiar con el desencanto, ya que son tendentes a tener una baja autoestima.

El hándicap de esta estrategia es que puede llevar al individuo a actuar por debajo de sus posibilidades.

falta de autoconfianza

Fuente fotografía: motofonday.ru

Síntomas:

  • Miedo al fracaso y duda sobre sus propias habilidades para obtener buenos resultados.
  • Alto grado de ansiedad lo que les provoca situaciones en las que pueden llegar a estar fuera de control.
  • Focalización en las dificultades y en los posibles resultados negativos, por poco probables que sean.
  • Si deciden afrontar la tarea, invierten ingentes cantidades de esfuerzo en la consecución del éxito y tratar de evitar el posible fracaso.
  • Su nivel de rendimiento es igual o superior a los que utilizan estrategias optimistas.
  • Viven en continua contradicción entre los éxitos pasados y las posibilidades de fracaso rotundo, lo que podría repercutir en su historial de éxitos.

 

Un síndrome pesimista defensivo tiene altos nivel de inseguridad

 

Consecuencias:

  • Alto nivel de estrés y desesperanza
  • Depresión, ansiedad e Insomnio
  • Gran nivel de frustración e Insatisfacción vital
  • Baja autoestima

¡Únete a nuestra comunidad!

[activecampaign form=1012]

 

En el caso del Síndrome del Impostor, la reacción ante una tarea a conseguir consiste en invertir una gran cantidad de esfuerzo, que iría destinado a evitar el fracaso con el fin de impedir, al mismo tiempo, la desaprobación de los demás.

En los Pesimistas Defensivos esta reacción consiste en bajar las expectativas de éxito, las metas, y en devaluar los resultados futuros con un propósito protector, que permitiría el control de la ansiedad y aumentar su esfuerzo, hasta ese momento inhibido por la existencia de un conflicto inicial entre el motivo de logro y el miedo al fracaso.

Cómo aprovechar en la empresa un pesimista defensivo

Como Jefe

El Pesimista Defensivo facilitará la consecución de importantes éxitos, de modo que a priori, podría parecer  positivo disponer dentro de la plantilla con colaboradores de este tipo, pero el clima que generan en su entorno laboral, ¿Realmente compensa? Por mi experiencia podría asegurar que NO.

Todos somos vulnerables a los pensamientos de los demás, y tener como compañero a una persona que emite continuamente comentarios negativos  y que además su actitud es de resistencia frente a otras posturas más optimistas o proactivas; acaba contaminando el clima laboral, las relaciones internas y el trabajo en equipo, y pueden llegar a influenciar en la manera de percibir e interpretar las dificultades que se presenten en el día a día, haciendo extensiva su actitud al resto de colaboradores.

Un compañero de trabajo con este síndrome se hace insufrible, se convierte rápidamente en personas tóxicas. La negatividad es contagiosa y acaba afectando al rendimiento de los demás compañeros, genera desconfianza, conflictos, falta de compromiso y escasa participación en los proyectos.

empleados tóxicos dentro de la empresa

Mateusz Strelau

Como empleado

Por lo general, identificar entre los responsables directos, llámense jefes/gerentes/superiores, a un Pesimista Defensivo, requiere de mucha observación y de eliminación de factores que puedan confundir su patrón de comportamiento.

Su capacidad de camuflaje es importante, no olvidemos que realmente estamos ante una persona inteligente, realmente capaz de conseguir lo que se ha propuesto, aunque sea él/ella mismo/a quien dude de sus  capacidades.

Ante los subordinados se mostrará incisivamente crítico con las soluciones recibidas, y escéptico sobre los resultados que le hayan sido expuestos. El hecho de dudar continuamente del éxito del trabajo a desarrollar por su equipo profesional, evidencia  de  manera continua la tensión interna con la que acomete cada nuevo reto. Y cuando se le demuestra el logro conseguido, tiende a minimizar los resultados, a pesar de las evidencias.

Este comportamiento provoca, a muy corto plazo, la frustración  del equipo, generando insatisfacción, eliminando cualquier atisbo de proactividad, rompiendo  las expectativas de trabajo colaborativo, sembrando las bases para que se genere el Síndrome del Burnout, lo que llevará a las personas a ir actuando cada vez más  por debajo de sus posibilidades. Nunca recompensará un sacrificio ni certificará un éxito de manera rotunda.

Ante este escenario profesional, resulta fácil anticipar el desenlace:

  • Gran rotación de personal dentro de la empresa o departamento
  • Mala reputación de la entidad
  • Pésima gerencia/dirección de la misma.

La pregunta subyacente es:

“¿Cómo piensas que repercute esa mala reputación en la confianza de los clientes?”

¿Te has tomado tiempo para evaluar el impacto económico que esta situación genera en la empresa?

Conclusión:

 “El historial de éxitos no compensa el coste de tener un clima laboral negativo”

agobio ante ambiente laboral negativo

Es evidente que estas empresas están avocadas al fracaso y que los “infectados” de este síndrome pueden resultar personas modélicas para aquellas entidades /jefes que sólo buscan el beneficio económico de la empresa, que apuestan por el trabajo individual y que premian  el esfuerzo particular, porque consideran que realmente están más “comprometidos”, se esfuerzan hasta el límite y obtienen los resultados previstos.

Pero no tienen en cuenta lo que dejan de ganar al no disponer de “equipos de trabajo colaborativos”.

En los nuevos modelos de gestión empresarial 3.0 donde se busca generar la coopetitividad, estas personas altamente tóxicas no tienen cabida.

Una manera de evitar a empleados con Síndrome del Pesimista Defensivo es utilizando una buena herramienta para la gestión de los recursos humanos en la empresa

¿Sabes cómo el Social Selling puede ayudarte a generar oportunidades de venta en el entorno online entre tus clientes que mantienen la actitud de un Pesimista defensivo?

En Aquí no llueve sobre mojado 3.0 conocemos el entorno digital y el tipo de clientes y empleados con los que las empresas se encuentran

Si necesitas asesoramiento en gestión empresarial 3.0 y transformación digital o estás pensando en iniciar tu andadura en Internet con todas las garantías

ponte en contacto con nosotros y cuenta con nuestra visión y experiencia en Inbound Marketing y Social Selling

[activecampaign form=1012]

Comparte si te ha gustado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>